Publicidad:
La Coctelera

LA LUJURIA DEL LEER

Escribe sin pensar, lee pensando.

Categoría: Historias

24 Enero 2006

El hombre que subió una colina...

Erase un hombre que sin saber porque un día empezó a subir una colina, aquella colina no era como todas las demás, no tenia imperfecciones en el terreno, ni piedras, ni arbolés, ni huecos,....
Aquel hombre subió y subió sin ningún tropiezo, sin ninguna parada, todo era monótono, simple pero monótono, la ilusión con la que había empezado a subir la colina se había desvanecido al ver la sencillez con la que lograba conseguir su objetivo.

Una vez en la cima se sentó en el punto más alto, para poder contemplar el entorno, se dio cuenta que aquella colina donde estaba sentado era como una gran pelota, lisa, sin imperfecciones, excepto por una pequeña hendidura en una de las faldas de la colina, aquella pequeña imperfección le llamo tanto la atención en aquel mar de calma que no pudo hacer otra cosa que acercarse. En cuanto mas cerca estaba de la hendidura, más grande se hacia, hasta que estuvo a un paso de ella, era un gran agujero grande y oscuro en el que no se veía nada de nada.

El hombre decidió bajar a aquel agujero para ver lo que encontraba, la bajada era tortuosa, grandes rocas en el camino, arbolés bloqueando el paso, arbustos que arañaban al pasar a su lado, La oscuridad se hacia más profunda a cada paso que daba. El camino era tortuoso y difícil, pero el seguía adelante y adelante, hasta llegar al fondo de aquel agujero.

Una vez en el fondo se sentó en el punto más bajo, para poder contemplar el entorno, se sintió orgulloso, había llegado allí con gran esfuerzo y aunque no había nada al igual que en la cima de la colina el se sentía orgulloso de estar allí sentado.

Moraleja: No siempre el camino fácil nos llena el alma y cumple nuestros objetivos, o también podría ser esta otra moraleja a los humanos no nos gusta subir fácil y rápido, pero nos ponen un agujero y nos tiramos de cabeza.

servido por jbarcelo 3 comentarios compártelo

26 Septiembre 2005

El caramelo.

Lucien iba por el gran paseo en busca de pan, con las manos en los bolsillos, jugaba con las monedas que le había dado su madre para la compra. La panadería más cercana estaba a tres manzanas de su casa, situada en un barrio de los suburbios de la ciudad.

A Lucien no le gustaba pasearse solo por las calles de aquel lugar siniestro, siempre había alguien dispuesto a molestarle, robarle o atormentarle por su problema, pero ese día mama le había dejado su caramelo de la suerte, ella le había dicho:
- Lucien, cariño, ¿puedes ir a por el pan?.
- Mama sabes que no me gusta ir solo. Le conteste.
- Pero hoy no te puede pasar nada, porque llevaras contigo el caramelo de la suerte. Dicho esto mi madre saco del bolsillo del delantal un caramelo envuelto en un precioso papel brillante, capaz de dejar a cualquiera anonadado.
Llevaba el caramelo en el bolsillo de la camisa y no lo iba a usar si no era necesario, no quería hacer daño a nadie, porque según mi mama, el caramelo da una fuerza increíble a todo aquel que lo come.

A medio camino diviso un bulto de cartones que se movía en una esquina, Lucien se hacerlo la mano al pecho para comprobar que llevaba el caramelo de la suerte. Al notar el bulto que este producía en su bolsillo se tranquilizo y siguió adelante. Al llegar a la altura del bulto, de este salio un brazo con la mano estirada, cosa que hizo que Lucien diera un salto del susto. Detrás de la mano apareció la cabeza de un indigente que con voz queda dijo:
- Chaval, no tendrás algo de dinero para mi. Tengo hambre.
Lucien retrocedió dos pasos y dijo que no al tiempo que movía la cabeza, sin dejar de mirar a aquel hombre Lucien siguió andando, y no se giro hasta perder de vista al vagabundo.

Al girar la cabeza choco contra algo o alguien mucho más grande que él, su cuerpo reboto contra el suelo como si de un saco de patatas se tratará. Lucien miro hacia arriba y vio a un chico con una chaqueta de cuero, dos pircings en la nariz, una cadena colgada el pantalón y cara de pocos amigos. Lucien de inmediato se llevo la mano al bolsillo de la camisa, pero cual fue su sorpresa al ver que no llevaba el caramelo de la suerte en su bolsillo. La cara de Lucien se transformo en el espejo del pánico, sus manos se movían por el suelo en busca de su preciado caramelo, mientras el resto de su cuerpo temblaba por el temor de lo que le podía pasar.
Lucien vio como la sombra de una mano se cernía sobre él y se quedo completamente petrificado, pero después de unos segundos no había pasado nada. Lucien decidió subir la vista, al hacerlo encontró a aquel chico con una mano tendida hacia él y en la otra su caramelo de la suerte. El chico dijo.
- ¿Oye me puedo comer tu caramelo?
- Pero es mi caramelo de la suerte, sin el me puede pasar cualquier cosa. Dijo Lucien, y en ese momento se llevo las manos a la boca por lo que había dicho.
Lucien se imagino atropellado por aquella mole de carne y pelo, y sin su caramelo de la suerte, asi que cerro los ojos para recibir el primer golpe, cuando escucho.
- ¿Cómo te llamas?, Yo soy Fidel.
Lucien abrió los ojos y vio que aquel chico le extendía la mano como si quisiera darle la mano. Lucien le estrecho la mano a la vez que dijo tímidamente.
- Lucien mi nombre es Lucien.
- ¿Hacemos un trato Lucien? Yo me quedo tu caramelo de la suerte y a cambio yo te protegeré para que no te pase nada.
Lucien incrédulo, asintió con la cabeza por miedo a que si se negaba Fidel le pudiera agredir.
- ¿A donde vas, Lucien? Pregunto Fidel, al tiempo que se metía el caramelo en el bolsillo.
- Voy a por el pan.
- Pues te acompaño para que no te pase nada.
De camino a la panadería, Lucien y Fidel fueron hablando para conocerse mejor, al principio timidamente, luego con confianza.
Al llegar a casa de Lucien se despidieron y quedaron para el día siguiente a la misma hora.

La madre de Lucien le preguntó, sí había utilizado el caramelo de la suerte. A la que el respondió.
- Mama, gracias al caramelo de la suerte he encontrado un amigo que me ayudará a perder mis miedos, aunque no me lo he comido, lo he dado a alguien que lo necesitaba más que yo, porque yo tengo miedo de los demas, pero peor es que la gente tenga miedo de mi.

servido por jbarcelo 1 comentario compártelo

26 Agosto 2005

TENDENCIAS SUICIDAS

Las diez de la noche, hora de volver a casa después de un duro día de trabajo, coge el metro, haz trasbordo, camina diez minutos hasta casa, una vez allí, cenar y a dormir para volver a trabajar al día siguiente. Esta rutina se repite día tras día, lo hacemos de una manera automática, como si fuésemos robots programados para ello. Pero hoy ha sido distinto, ha pasado algo que difiere la monotonía del viaje, no se es porque hoy ha sido un mal día, porque no me encuentro bien o por una maldita casualidad. Mientras esperaba que llegase el convoy del metro, asomado a la vía he visto como la luz delantera de la locomotora se iba hacienda mas y as grande, por mi mente ha pasado la idea de acabar con todo, de saltar en el momento justo que pasara el metro, ha sido un milésima de segundo, en la que he visto mi cuerpo caer a la vía siendo arroyado por el convoy, mi cuerpo queda descuartizado bajo las ruedas y un charco de sangre se extiende bajo los raíles, las ratas aprovechan para pillar cacho. Los gritos de terror se escuchan hasta la calle. Todo se vuelve oscuro, mi vida se va, pero mi alma sigue de pie en el anden viendo todo lo que pasa, los curiosos se acercan a ver que a pasado y retiran la cara al ver lo horrible de la escena, un ejecutivo grita porque causa de mi locura perderá un avión muy importante, una madre aparta a sus hijos para que no vean lo que queda de mi cuerpo y de repente empieza a sonar un pitido.

PI PI PI PI.

Salgo de mi ensoñación, el metro esta en el anden a punto de arrancar y yo embobado delante de la puerta del vagón. Reacciono y entro de un salto.
Las imágenes no se me van de la cabeza, me pregunto que me pasa, nunca había pensado en el suicido de una manera tan explicita, mi propio suicidio, mi propia muerte, siempre he pensado que el suicidio es la salida fácil a los grandes problemas, la salida trasera de la vida. A lo mejor es una cosa hereditaria, pero no conozco a nadie de mi familia que lo haya hecho. La idea me atormenta durante todo el trayecto, ¿porque?, debo estar sugestionado por algo que he visto, por algo que me han dicho o hecho, no lo entiendo, ¿porque ahora?.
Preguntas y mas preguntas que no acierto a responder. Al final decido no darle importancia, solo me ha sucedido una vez y además no tengo motivos, llego a la conclusión que la monotonía nos mata las ganas de vivir y nos crea tendencias suicidas, por eso ahora de vez en cuando cambio mi trayecto, me salgo de la monotonía y mis ganas de vivir han aumentado, no me ha vuelto a pasar. Estoy contento.

servido por jbarcelo 18 comentarios compártelo

18 Agosto 2005

Las Vacaciones no se acabaron en la sala VIP

Ante todo agradeceros las notas de apoyo, pero toda la historia de las vacaciones no acaba aquí.

Después de esperar dos horas nuestro vuelo, embarcamos y llegamos a Lisboa. Solo desembarcar fuimos a Maletas perdidas, con el fax en mano, en busca de nuestro equipaje. Allí nos dicen que no tienen información de esta maleta, que lo único que pueden hacer es dar de alta un proceso con el que intentaran encontrar nuestra maleta.

Al día siguiente volvemos al aeropuerto para ver que pasa con nuestro equipaje, nos dicen que no hay información de la maleta, pero que nuestra maleta no esta perdida, pero tampoco saben donde esta (una pequeña reflexión, si nuestra maleta no esta perdida y nosotros no la tenemos nos están diciendo que nos la han robado). Lo único que podemos hacer es esperar i llamar a un teléfono de Lisboa que siempre esta ocupado y te ponen en espera, cada llamada sale por un Euro como mínimo. Esa misma tarde llamamos al teléfono y nos dicen que sigue sin haber información de la maleta por lo que decidimos comprar la ropa imprescindible para unos días (gallumbos, bañador y alguna camiseta).

El lunes nos presentamos en la oficina de TAP en la AV. Liberdade de Lisboa en donde nos dicen que ellos solo venden billetes y no nos pueden decir nada de la maleta. Después de intentar llamar varias veces al teléfono que nos dieron en el aeropuerto y de esperar con música durante más de quince minutos, desistimos de llamar esa mañana.
Esa misma tarde conseguimos contactar a través del teléfono donde nos dicen que la maleta ha sido encontrada y se nos envía al hotel.

Los dos primeros días han sido bastante malos, más que por la ciudad por los nervios de sentirnos lejos de casa y sin nada más que lo que llevamos encima, pero la cosa parece que se arregla.

La ciudad es preciosa, monumentos, edificios, calles, subidas,... Todo es una pasada, no se si es porque realmente es así o porque hemos recuperado las cosas.

El Martes nos vamos al barrio de Belem, donde hay muchísimas cosas que ver, una vez allí entramos en uno de los edificios más bonitos que hemos visto en Lisboa, El monasterio de los Jerónimos, una vez allí nos cae un gran chaparrón y nos sentamos en un banco del claustro hasta que pasa la tormenta, al salir nos damos cuenta de que nos hemos dejado la guía en el claustro, volvemos a buscar, pero nuestra guía ha desaparecido, ahora tenemos ropa, pero no sabemos que hay para ver. Ya es suerte la nuestra.

Al Volver al centro de Lisboa y como si fura una broma del destino nos encontramos el cartel del café que salía en la portada de la guía (es el cartel de la foto).

El resto del viaje no tuvo nada destacable, fuimos a ver cosas que nos quedaban por ver después de entrar a la oficina de turismo para pedir información.

De vuelta a Barcelona todo fue correcto, pero igualmente fuimos a la oficina de TAP a poner una queja, ellos nos responden que tenemos razón y nos han dado una pequeña indemnización por la maleta, algo es algo.
En definitiva Retraso de vuelo, perdida de maletas durante 48 horas, Una ciudad maravillosa y una compañía inmejorable, por todo ello esta vacaciones han sido de lo más positivo. Y como nos dijo mi suegra todas esas pequeñas cosas se han convertido en anécdotas de las que ahora nos reímos y explicamos.

servido por jbarcelo 2 comentarios compártelo

6 Agosto 2005

Esto empieza con mal pie.

Os escribo desde el aeropuerto, desde la zona Vip, os explico:

Estabamos en la cola del equipaje, cuando nos ha venido una azafata del TAP para decirnos que como en el avión donde ibamos estaba un poco saturado de plazas, si queriamos ir en uno de otra compañia que salia antes i ademas en primera clase.
Quien se podia negar, asi que hemos ido a la otra cola, hemos facturado la maleta i pra arriba que llegamos tarde al avión, pasamos el arco detector, como siempre a mi me ha pitado por culpa del mobil, pero bueno, hora de enbarque, entramos en el autobus para ir al avión, apuntito de irnos, entra un azafato de la otra compañia, nos llama nos dice que nos bajemos que no tenemos asiento en ese avión, porque el avión va lleno.
Pillamos un mosqueo de cojones, dicen que nos bajen la maleta del avión, estamos esperandoa la maleta en la cinta transportadora y aparece la azafata de TAP diciendonos que se le cae la cara de verguenza, que nos ha conseguido dos billetes en clase Bussines y que nos da un pase para la sala VIP (very important People) en esta sala tenemos internet, comida, bebida, sofas que te cagas, periodicos,...

Lo malo, nuestro avión se retrasa una hora i media, nosotros una hora i media en la sala VIP, comiendo y bebiendo de gorra, eso no es tan malo, pero lo peor es que nuestra maleta ya esta en Lisboa, asi que en cuanto llegemos tenemos que ir a pedirla a maltas perdidas.

Asi empiezan nuestras Vacaciones, espero que el resto sean un poco más tranquilas.

servido por jbarcelo 8 comentarios compártelo

15 Julio 2005

Sol y anuncios, Que mal royo...

Ayer a mediodía iba andando por una gran avenida, hacia muchísimo calor, los goterones de sudor caían por mi frente hasta chocar en los cristales de mis gafas, a cada paso el sol golpeaba mi espalda de una manera inaudita, me faltaba la respiración, y cuando me pensaba que me iba a desmayar paso algo que me saco de mi ensoñación, me pareció ver que un coche que estaba aparcado en la acera me había guiñado un faro como si fuese un ojo, pensé que no lo había visto bien, o que el conductor había encendido y apagado los faros dándome la sensación de guiño irreal, pero al acercarme al auto vi que el coche estaba vació, no le di más importancia, ya que no la tenia, estaba muy cansado y el calor seguro que me hacia ver cosas raras, pero la cosa no acabo aquí al girar en la esquina me pare en un semáforo a esperar la ansiada luz verde, en eso que por aquella calle paso un autocar de dos plantas de color rosa y lleno de chicas muy extremaditas bailando, me frote los ojos pensando que no podía ser, eso tenia que ser una broma. La luz verde se encendió y seguí andando, en dirección a una obra, allí aparcados había varios camiones , una cementera, uno de transporte de material,... uno de los camiones empezó a moverse, yo me aparte de su camino pensando que quería arrancar, pero de repente vi algo que me dejo boquiabierto, el camión no arranco, se empezó a trasformar en una forma humana como en la mítica serie Transformers, cuando reaccione me fui corriendo y dos manzanas más allá me metí en un bar para tomar algo fresco, no podía ser eso tenia que ser culpa de el calor, le pedí al camarero una cerveza, este me sirvió una cruzcampo que me bebí de un solo trago, al ir a pagar me di cuenta de que el barman era un dibujo de un hombre regordete con un traje de cervecero, me gire para preguntar a alguien si veían lo mismo que yo, pero no se si fue peor, ya que el bar estaba lleno de osos polares tomando una coca cola, salí corriendo sin pensar a donde ir, simplemente corrí y corrí carretera abajo como si el diablo me persiguiera, no era el diablo, pero la carretera empezó a moverse, me quede completamente parado al ver que la carretera se levantaba y convertía en una gran serpiente que sin dejarme reaccionar me dio un gran mordisco y todo se volvió oscuro.

Al día siguiente desperté en una cama de hospital, todo había sido por el efecto de una insolación y mi afición a los anuncios televisivos. Aliviado por saberlo llame a la enfermera para pedirle si me podían traer algo de comida y ella me contesto: POS VA SER QUE NO...

servido por jbarcelo 2 comentarios compártelo

16 Junio 2005

Sueño o realidad

Una mañanita soleada iba paseando por el paseo marítimo de un pequeño pueblo pesquero cuando de repente vi a lo lejos en el mar algo que brillaba con luz propia, en aquel instante pensé: "Que será aquello que reluce en medio del amplio océano azul?" sin perder tiempo baje a la fina i blanca arena de la playa para acercarme a la orilla, curiosamente no paré al llegar al borde del inmenso océano, me introduje en el agua como hipnotizado, a cada paso el agua me cubría hasta llegar al cuello, sentía mi ropa mojada sobre la piel, pero no podía dejar de mirar el brillo hipnotizador de aquel objeto que me llamaba, el agua me llego a cubrir por completo, pero daba igual no necesitaba respirar y seguía avanzando hacia la luz que me daba la vida, pero aquello no podía durar siempre y mi cuerpo empezó a necesitar el aire para seguir adelante, empecé a perder la razón, el horizonte,... sentía que mi cuerpo no era parte de mi, que mi alma se separaba de mi ser corpóreo, que no podía seguir avanzando, para llegar a la luz. De repente la luz empezó a moverse hacia mi, avanzaba en zigzag, cada vez más deprisa y mas deprisa, cuando estaba a mitad de camino una figura empezó a hacerse visible, era un sueño una ilusión, ante mis ojos apareció una sirena de pelo moreno con una gran piedra brillante colgada al cuello. Ella se acerco a mi me cogió en brazos y me elevo hasta la superficie para que pudiese respirar el aire que me devolvería la vida, ella me llevo hasta la misma arena que yo deje por ella y con un beso de amor me dejo en la suave arena blanca.
Aquella belleza se dio la vuelta para volver al ancho océano y yo sobreponiéndome a alo sucedido conseguí preguntar: Como te llamas?
Ella solo digo Gemma y se marcho dejando mi pobre cuerpo huérfano de alma y de ser.

Desde entonces me paso los días buscando aquella luz para que guiase mi vida, aquel faro seductor de mi sirena. Pasado un tiempo estaba en el mismo paseo al amanecer y alguien puso su mano en mi hombro y al girarme vi que aquella persona era la sirena que me salvo el día que perdí mi rumbo. Ella solo dijo “me llamo Gemma y creo que te conozco”.

Ahora no se si aquello que me paso es un sueño o una realidad, pero es bonito pensar que la realidad puede ser sueño y que los sueños se pueden hacer realidad.

servido por jbarcelo 1 comentario compártelo

6 Junio 2005

DELIRIOS.

Estaba realmente oscuro, allí sentado en el suelo frió y húmedo, no veía nada de nada, me levante como pude buscando a tientas para ver si reconocía algo que me indicara cual era mi ubicación. Me dolía mucho la cabeza y no conseguía recordar como había llegado a aquella negra oscuridad. Empecé a palpar el suelo hasta que encontré una de las paredes, apoyándome en ella me puse en pie y seguí palpando la pared en busca de un interruptor que diera un poco de luz, pero no encontré nada, después de varios minutos palpando aquella pared de piedra antigua, me empecé a sentir desolado, notaba como mis nervios empezaban a aflorar en forma de desesperación, ¿dónde estoy?, ¿Qué hago yo aquí?, ¿cómo he llegado hasta aquí?, ... mi cabeza se inundaba de preguntas a las que no encontraba respuesta, de repente note como de lo más profundo de mi estomago surgía un grito que no pude frenar, Era un grito de terror que reboto contra las paredes y el techo, haciendo que oyera varias veces mi propio miedo. Me volví a sentar, por que las piernas me temblaban, tenia que calmarme, el corazón me latía muy rápido, como si me fuese a saltar del pecho de un momento al otro. Poco a poco ese momento de pánico se fue apagando, yo me sentía un poco mejor, mi cabeza empezaba a pensar. De repente me di cuenta de que debía estar en un sitio muy amplio, ya que mi grito tardo un poco en convertirse en un eco lejano, aquello era una pista que me fortalecía.
Al ir a levantarme de nuevo, apoye la mano en el suelo, y uno de mis dedos toco algo sólido, empecé a palpar el suelo, hasta que encontré lo que parecía un trozo de madera, después de examinarlo con un poco de detenimiento me di cuenta de que aquel trozo de madera era una cruz, la cual tenia gravada una forma humana. Aquello era una cruz cristiana, por mi cabeza paso como una flecha la imagen de una gran portón, el portón de una iglesia, eso era! Estaba en una iglesia, pero ¿qué hacia yo en una iglesia?, si no soy creyente, bueno esa no es la cuestión, debo salir de aquí como sea.
De repente se oyó un ruido, parecía un animal royendo, y procedía del otro lado de la habitación, aunque aquel ruido se fue acercando poco a poco a mi situación, yo sin pensarlo empecé a moverme pegado a la pared, aquel ruido cada vez era más intenso, como si hubiesen muchos mas animales a mi alrededor, yo tenia la impresión de que ya había dado dos vueltas a la habitación , pero no había encontrado puerta ninguna, de golpe choque con algo que estaba colgado de la pared, era algo blando, como un saco lleno de maderas, empecé a examinarlo a tientas, era una camisa, no un saco, por mi mente paso la imagen de un cuerpo humano colgado de cadenas de aquella antigua pared de piedra, el pánico estuvo a punto de apoderarse de nuevo de mi cuerpo, pero el sonido del animal hizo que mi cuerpo reaccionara, busque a tintas en el cuerpo del colgado, buscando los bolsillos, igual llevaría una linterna un mechero o algo parecido, al meter la mano en el bolsillo del pantalón, encontré un mechero de la marca Zippo, instintivamente intente encenderlo, el primer intento fue fallido, pero con la chispa conseguí iluminar un poco la estancia, era muy grande con forma circular, en el segundo intento el mechero hizo un pequeño suspiro, el cual me dejo entrever que en el suelo había una gran mancha negra de la que provenía el ruido. Mi desespero empezó a crecer desmesuradamente, volví a probar varias veces a encender el mechero, pero no había manera y aquella mancha cada vez se hacia más grande y ruidosa. A la décima prueba el mechero dio una llama, que aunque pequeña suficiente para ver que estaba como en unas catacumbas sin puerta y que la única salida era una trampilla en lo alto del techo que estaba a unos siete metros por encima de mi cabeza. Intente subir por la pared de piedra, pero todas aquellas piedras tenían forma redondeada y resbalaban como una balsa de aceite, de repente note como algo me tocaba los pies la mancha resultaron ser como arañas con grandes patas, me empezaron a picar por todas partes, aquellas picaduras escocían como demonios , yo intente defenderme con la cruz que había encontrado y al mirar la cruz vi que aquello que creí era una cruz realmente era una estaca, el escozor empezaba a ser insoportable, caí de bruces en el suelo, justo encima de la mancha, y lo único en que pensaba era que aquello debía acabar lo más rápido posible, cogí la estaca con las dos manos, la coloque sobre mi corazón y al tiempo que gritaba con todas mis fuerzas hice una gran presión que perforo mi pecho clavando la estaca en pleno corazón, de repente llego la calma, la luz y la tranquilidad. Era el túnel del que tanto había oído hablar a los moribundos de mi hospital, me acerque a aquella intensa luz, al tocar la luz desperté en el sofá de mi casa, sudando muchísimo. Dios mío era un sueño, delirios por la fiebre de la varicela, el medico ya me lo advirtió que era muy malo pasar la varicela de mayor....

servido por jbarcelo sin comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de jbarcelo

LA LUJURIA DEL LEER

ver perfil »
contacto »
Nacido en una humilde choza en las periferias de Barcelona, hacia el 1975, mi infancia fue tranquila, unos padres que me dieron cariño y una paga, no muy elevada, durante mi adolescencia. Adolescencia que pase jugando en un Centro Juvenil, que para las olimpiadas nuestro innombrable alcalde destrozo para que pasarà una carretera, por la que no pasaba ni dios, en este Centro juvenil encontre al amor de mi vida con la que me case en 2000. hoy en dia vivo en las afueras de Barcelona.

Encuesta

En Idiomas


Estadisticas

- online en Lujuria

Mi mascota

Recomendaciones

Get Firefox!
Recomienda esta Web

AVANCES

  • Historias, pensamientos, experiencias, vivencias, sentimientos, imaginaciones, en definitiva mi vida. Si estais atentos ireis descubriendome poco a poco... por si quereis decirme lo que sea mi e-mail es: jbarcelov@gmail.com

Actualización

Calendario

Fotos

jbarcelo todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera