TENDENCIAS SUICIDAS
Las diez de la noche, hora de volver a casa después de un duro día de trabajo, coge el metro, haz trasbordo, camina diez minutos hasta casa, una vez allí, cenar y a dormir para volver a trabajar al día siguiente. Esta rutina se repite día tras día, lo hacemos de una manera automática, como si fuésemos robots programados para ello. Pero hoy ha sido distinto, ha pasado algo que difiere la monotonía del viaje, no se es porque hoy ha sido un mal día, porque no me encuentro bien o por una maldita casualidad. Mientras esperaba que llegase el convoy del metro, asomado a la vía he visto como la luz delantera de la locomotora se iba hacienda mas y as grande, por mi mente ha pasado la idea de acabar con todo, de saltar en el momento justo que pasara el metro, ha sido un milésima de segundo, en la que he visto mi cuerpo caer a la vía siendo arroyado por el convoy, mi cuerpo queda descuartizado bajo las ruedas y un charco de sangre se extiende bajo los raíles, las ratas aprovechan para pillar cacho. Los gritos de terror se escuchan hasta la calle. Todo se vuelve oscuro, mi vida se va, pero mi alma sigue de pie en el anden viendo todo lo que pasa, los curiosos se acercan a ver que a pasado y retiran la cara al ver lo horrible de la escena, un ejecutivo grita porque causa de mi locura perderá un avión muy importante, una madre aparta a sus hijos para que no vean lo que queda de mi cuerpo y de repente empieza a sonar un pitido.
Salgo de mi ensoñación, el metro esta en el anden a punto de arrancar y yo embobado delante de la puerta del vagón. Reacciono y entro de un salto.
Las imágenes no se me van de la cabeza, me pregunto que me pasa, nunca había pensado en el suicido de una manera tan explicita, mi propio suicidio, mi propia muerte, siempre he pensado que el suicidio es la salida fácil a los grandes problemas, la salida trasera de la vida. A lo mejor es una cosa hereditaria, pero no conozco a nadie de mi familia que lo haya hecho. La idea me atormenta durante todo el trayecto, ¿porque?, debo estar sugestionado por algo que he visto, por algo que me han dicho o hecho, no lo entiendo, ¿porque ahora?.
Preguntas y mas preguntas que no acierto a responder. Al final decido no darle importancia, solo me ha sucedido una vez y además no tengo motivos, llego a la conclusión que la monotonía nos mata las ganas de vivir y nos crea tendencias suicidas, por eso ahora de vez en cuando cambio mi trayecto, me salgo de la monotonía y mis ganas de vivir han aumentado, no me ha vuelto a pasar. Estoy contento.


paz dijo
pues ya te puedes sentir afortunado de haber pensado una sola vez en el suicidio.
Te aseguro que muchísima gente piensa muy amenudo en ello.
pocos son los que concluyen su comitiva. Ya no se si son valientes o cobardes, según se mire.
un saludo, (yo tb he pensado lo del metro)
26 Agosto 2005 | 12:13 PM